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Gripe

Como susurro febril
mis venas aumentan
en mi garganta
produciendo espasmos sin control

Dolor afilado en mí
transcurre a través de mi pecho
clavándose como en un estertor
hundiéndose en mi esternón

Dolor, traspasado a mis músculos
que desciende y asciende
como noria sin control
entre lamentos de dolor

Danza macabra

La luz sobre el reflejo
de su falda en el agua
revolotea, galana y brava.

Es el cuento
del nunca acabar
una mera franquicia humana.

Despojos sobre hiel,
carne aún quemada
disfrazada entre ramas.

Animales, alimañas
compitiendo por el mejor,
aquel que más mata.

Sudor frío, carne blanca,
son los cebos del asesino
que no se para ante nada.

Hierro frío, afilada lanza,
que al devenir del tiempo
surgirá para vengarla.

Cuestión de hombres y mujeres
que aun a comprender no alcanzan,
que quien a hierro muere a hierro mata.

Pinceladas

Noches de fuego en su piel,
se reflejan en su cuerpo maltrecho,
como pinceladas de sexo y miel.

Junto a su boca, ramilletes de hiel,
heridas lacerantes, cubiertas de odio,
en su cuerpo de mujer.

Canciones vividas, momentos de placer,
recuerdos absurdos,
huellas de un querer.

Se marchita con el rocío su ser,
con la noche reflejada en su lecho,
renace de nuevo el placer.

Placer de momentos prohibidos,
placer que sucumbe en el lecho,
de un anochecer.

Senectud

Ahora, ella en el pasadizo de su vejez,
sentada, casi en cuclillas,
con la expresión aniñada,
cándida del no saber, se aferra a tu mano.

Tu, en la gloriosa etapa de tu madurez,
sentada, a su lado,
comentas historias que pasaron una vez,
con ternura aprietas su mano.

Como las niñas del pueblo en corrillo,
dicharacheras, explicáis confesiones,
un cierto bullicio acompaña el pasado,
un mucho de amor se dibuja en las manos.

El sino cansino de una vida muy dura
queda lejano.
La bestia tremenda deja su huella,
en el cuerpo, en las manos.

Pero el ocaso de su vida,
se rompe en pedazos,
cuando al alba, su amiga,
le cede su mano.

Con ella llega, el frescor del rocío,
se huele la hierba húmeda cercana al río,
y para cuando caiga la tarde,
los álamos del campo os resguardaran del frío.

Tardes de primavera

Tardes de primavera
tardes de juventud pesada y tierna,
deseos incumplidos
van poco a poco haciendo mella.

En terreno de nadie nuestro momento
hace época,
en terreno ajeno se entierran ansiedades.

Con el amarillo del sol, recorriendo las calles,
reímos nuestras gracias
vivimos nuestro momento
y en el atardecer cansino aceptamos nuestro enamoramiento.

La alegría en mi cara
me acerca a tu aliento
pero de pronto algo nos aleja de nuevo.

Ni el furor de la primavera ni el calor de la tarde
consiguen romper nuestras ataduras sociales
la culpa es pesada y se digiere con pena
es aún mas fácil llevar la esperanza.

Con el paso de los años se sigue notando
el calor de aquella tarde y llegado el momento
se rompe en mil pedazos.

A la pena acostumbrada un monumento
habrá que hacerla
y al amante dormidoun suspenso condolido.

A un árbol muerto

A la rama del árbol muerto
el poeta acudió a llorar,
encontrabase triste, casi yermo,
ya no podía pensar.

En la base del árbol muerto,
un pajarillo se vino a posar,
con alegría y cánticos,
su propio dolor quería mitigar.

Encontrabase absorto,
el poeta sin soñar,
el pajarillo chistoso
no cesaba de imaginar.

El pajarillo soñaba,
un mundo ambicioso,
el poeta, tan solo,
se sabia atormentar.

El tronco del árbol muerto,
en juez se debió forjar.
Al poeta de un trancazo, le hizo despertar
y el pajarillo asustado dejo de cantar.

Tan vana suele ser la melancolía,
como la falsa felicidad,
en dicha se convierte la pena,
tan fácilmente como el sufrimiento en bienestar.

Noches de luna llena

En noches de luna llena,
al pie de la vieja morera,
sus ojos brillantes
mirándola están.

Recogidos ambos
en el suelo del hogar,
su morro largo y cálido,
historias me contará.

Historias ¡ de las buenas !
historias del mas allá,
del planeta de los sueños,
de magia y complicidad.

Y al reflejo de las llamas,
mis pelos se erizaran,
viendo la sombra alargada
de sus colmillos al hablar.

Pero estando a su lado,
nadie daño me hará,
ni las brujas ni los duendes
osaran cruzar el umbral.

En noches de luna llena,
a veces salgo a aullar,
junto a ella, junto a mi perra,
a llorar por la libertad.

Amantes sin realeza

Callejuelas mojadas de fina lluvia
en una noche sin estrellas,
pavimento brillante de gotas medio locuelas,
la ciudad duerme, ya no esta despierta.

Ora los amantes florecen por ellas,
con su sino melancólico y embotado,
callejean alumbrando los rincones,
son amantes, despojados de realeza.

Amantes callejeros, mujeriegos siempre constantes,
músicos, trovadores y traficantes,
amantes desbocadas y sin freno,
alcoholizadas, bailarinas y modelos

moradores de jardines en estío,
convecinos de escalera en tiempo frío,
van buscando con ahinco entre sus vidas,
la lumbre de un cigarrillo.

Son amantes condenados al retiro,
cuando el sol la ciudad despierta
son amantes, despojados de realeza
y es para ellos y no para otros este poema.

A Diario

De momentos alterados,
de noticias que son yermas,
hay algunos avispados,
que maquinan su conveniencia.

En complot o en solitario
hacen de los “dicen”, evidencias,
son en suma unos pocos,
que marean a la audiencia.

Mentiras en nuestro mundo
son verdades no expuestas,
lo de menos confrontar
la noticia con la realidad.

Triunfa el mas osado,
sin pesarle nada el precio,
y en la noche de los premios,
de porquería hasta el cuello.

No es un galardón publico,
es solitario, de despacho,
y aunque en la calle no les eviten,
esquivan en el espejo su imagen.

¿ se preguntan ?, ¿ de que casta ?
no hay prosapia que se le parezca
todos son de nueva raza,
de una alcurnia emponzoñada.

Barcelona 2004, ciudad sobre las tumbas de la miseria

La piqueta entro en el barrio,
como soldadesca tecnológica
derrumba y destruye sus angostas callejuelas
como en otra hora no hicieran las hordas extranjeras

la autoridad publica bandos
inmigrantes sin papeles,
okupas anárquicos,
son los males erradicados

unos como pobres afean
los otros corrompen,
derrumbemos las paredes y
vendamos así su tierra

que importa que tengan alma
piensen, sufran o sed tengan,
desalojemos, expropiemos,
los viejos nos tienen miedo,

venden fácilmente por
algunos centimos de euro
de paso, si muere alguno
algo nos habremos ahorrado

La Miliciana

Una guitarra llora,
un pañuelo al cuello ahoga lagrimas,
un viento en horas de desgracia susurra una plegaria,
dicen, que por los muertos en el campo de batalla.

Una guitarra acompaña, voces desgarradas,
la mortaja es ......de tela republicana,
la muerte es ....... política republicana,
el enemigo es ..........el valor de la palabra.

Confusión, pólvora y gritos acompañan el dolor,
el camarada yace en el suelo,
una bala popular acabo con su cruzada,
para ella ya no habrá, bandera republicana.

Su expresión dulce y serena,
se dibuja aún en su cara,
solidaria, como su ideal,
valerosa, como miliciana.

Rabia, polvo y desgracia acompañan al despojo,
su patria, el monte,
su bandera, compartir pobreza,
su ideal , España entera.

Sus labios ya no susurran,
su garganta ya no canta,
su puño no esta en alto,
su camino, desaparecido.

Hasta siempre miliciana,
sentada a la derecha del padre,
compartirás nuestra pobreza,
con tu fusil en la mano.

En tu pecho nuestro sudario,
en tu alma nuestra tristeza,
que la tierra compartida,
no hay iglesia que la defienda.

Pero a mi hija diré un día,
que por compartir la tierra,
una miliciana, si dejo su vida en ella.
oid ...oid... todos......! han muerto a nuestra compañera ¡

Malecón

Sus brazos enredados sobre su pelo
sus dedos extendidos hacia el mar,
sus ojos azul cielo abiertos brillaban
como roto coral en el fondo del mar.

En la vieja playa,
detrás del vetusto café
de viejos cantos al pansido aroma
del quemado coñac.

En el viejo malecón
la encontré, tan dulce
como la miel libada en pleno fervor primaveral,
su blanca piel escondía los primeros arañazos de la parca

Yo, sin creérmelo apretaba
su frío cuerpo hacia mí
pero, al igual que el silencio gritado
de una habitación de hospital, no me contesto

Su pelo enredado en sus brazos
sus dedos extendidos hacia el mar,
cerré sus ojos azul cielo
devolviéndosela de nuevo al mar


Recuerdo

Quiero volver atrás el tiempo
observar de nuevo sus ojos bellos
revivir su sabor aún retenido entre mis labios
que callado se resiste a morir por ella

Quiero buscar en la noche
la belleza de su ser.... y leer
en su mirada misteriosa
palabras heridas de muerte al nacer

Quiero gritar al mundo poesías
mudas de amor, que solitarias
vuelen junto a su lecho y
le hablen de mí

Quiero acurrucar mi cara
en su pecho,
y esconderme entre su pelo y
dormir

Quiero volver a serlo
como la primera vez... sin saberlo
entre sus brazos
de mujer

QUIERO revivir su recuerdo en silencio
como ahora imaginando sus labios
junto a mis labios
como sellando un pacto de silencio

Tu pequeñez se convierte
en la belleza de tu cuerpo
las curvas de tus nalgas
son mi oscuro objeto del deseo

La morenez de tu piel
permitía acurrucarse a mi cabeza
y mi mente volaba entonces
imaginando escenas de amor

así, quisiera parar el tiempo
tan solo, así, tomando posesión
del lugar del hijo que no tuviste
negándome sin saberlo quien puede ser mi único amor

El paseíllo

Voces nocturnas arremeten,
a torcer el sueño inconsciente,
voces nocturnas susurran,
quien será el siguiente.

Entre algarabías y sollozos,
sus pisadas atronan como tormento,
son ellos, los justicieros,
que están acabando con el pueblo.

Amado mío, huye presto,
huye al campo,
que la justicia divina,
quiere convertirte en santo.

Voces nocturnas arremeten,
¡ están ya !, en la casa de al lado,
huye amado, antes de ser despojado,
de tu alma y de tu vida, por ser asalariado.

En los ojos del toro bravío,
encontraras amparo,
y sus astas enceradas,
te libraran de cualquier daño.

Huye pronto, amado mío,
a la sierra, hacia el pasto,
donde el galán buscado,
se torna malhechor honrado.

Con la noche, compañera de los desamparados,
bordearas los cercados,
y cuando los facinerosos te encuentren,
ella te cubrirá con su manto.

Que las montañas y los ríos,
dan de comer al soldado,
y es mejor, morir de hambre,
que a manos de unos desgraciados.

Voces nocturnas arremeten,
en busca de mi amado.
gritaran su nombre en vano,
pues a él, no podrán convertirlo en santo.

Mar

Toma la sonrisa de un niño
la fidelidad de un perro
y la discreción de un muerto
haz con esto una persona
y llámala amigo

Formas

La forma ¬ triángulo,
forma con forma
que forman sin forma
dibujos con formula

Formula imaginaria
pensada y comprobada
en papel de estraza
sin ninguna forma

Ninguneando en la calle
caminando en el tiempo
buscando la formula
que le permita tener forma

Se pierde en la noche
negra de los inventos,
ciencias no verdaderas
pensadas para catetos

Lados de triángulo
aguantados por tiempos
en espacios imaginarios
teóricos del invento